Yuri Alvear de plata, un logro para la historia del judo colombiano

La judoca vallecaucana terminó un día de gloria con un podio olímpico y una medalla más en su brillante carrera deportiva. «Estamos de fiesta», dice.

El día de gloria de Yuri Alvear empezó el martes. Después de un largo camino de preparación decidió tomarse un tiempo de descanso y risas con su amiga y compañera de la selección de Judo, Yadinis Amaris. No hablaron de nada acerca de la competencia, solo querían pasar un rato de diversión.

“Hablamos de todo un poco, ella estaba muy tranquila, no estaba tan estresada ni preocupada y de judo fue de lo que menos hablamos, hasta hablamos de Óscar Figueroa y su medalla”, contó Amaris.

Después de ganar la medalla de plata, Yuri confesó algo sobre esa noche, “la verdad es que no podía concicliar el sueño de toda la tensión y de todas las ganas que tenía de dar lo mejor”.

Pero lo hizo, durmió y el miércoles se levantó muy temprano a pedirle a Dios por su sueño, la medalla olímpica que estaba a pocas horas de disputar, “le pedí que me fortaleciera, que me diera la fuerza, que me diera las energías para poder luchar hasta el final y así fue, llegué hasta el final”, dijo la campeona.

Después, total concentración. No habló con nadie más del equipo y cuando llegó al escenario hizo de cuenta que nada más existía, “estaba muy concentrada, muy tranquila, haciendo su trabajo, lo único fue que le deseé éxitos y se notaba que estaba muy metida, es que ella es muy disciplinada y juiciosa y sabe lo que quiere”, aseguró Amaris.

Llegó la competencia y la colombiana revalidó su jerarquía, mejoró su actuación personal de hace cuatro años y el podio fue suyo de nuevo. Sin embargo, esta vez fue diferente a Londres en donde la medalla de bronce fue celebrada a rabiar. La de oro estuvo muy cerca y un ligero descuido hizo que se fuera de las manos, “ella se adelantó al movimiento de Yuri y así fue que la contraatacó cuando la lanza y queda para inmovilizarla”, aseguró su amiga.

Después de la premiación, cuando la tristeza de no tener el oro pasó a la felicidad por lucir la plata, Yuri explicó qué pasó, “yo siempre tengo un plantemiento táctico que trabajo con mi entrenador Noriyuki Ayakawa que es muy fuerte, siempre conozco my bien a las rivales que voy a enfrentar y cuando no tengo personas con quien entrenar, mi técnico lo hace conmigo. Sí sabía como enfrentar a la japonesa y me sentí bien, pero creo que me apresuré un poquito. De todas formas ese es mi estilo, soy agresiva y hay que arriesgar para poder ganar”.

Sin embargo, hubo tristeza, “en el primer encuentro que tuvimos fue muy duro, lloramos porque esa medalla estaba más en su cuello que en el de la japonesa. Se vio que Yuri era superior y nos dolió por eso, porque vimos que sí se podia y se nos fue de las manos”, contó Amaris.

Pero pasó el tiempo, se subió al podio y recibió su medalla de plata. La felicidad regresó. “Estoy feliz, quiero sonreir y quiero que todos los colombianos se den cuenta que estoy contenta y que disfruten conmigo este momento. Estoy satisfecha, bendecida y más porque sé que mi familia está disfrutando esta medalla”, confesó.

Todavía el tema de Tokio 2020 no le preocupa, “pero estamos en el 2016 todavía, acabo de ganar una medalla de plata y creo que ahora tengo que disfrutar y vivir el momento”. Sí eso es lo que quiere y también un merecido descanso.

Yuri sabe que su legado se hace más grande con esta medalla, “he dejado un camino y he hecho todas las cosas bien para que los que vienen atrás vean cómo se consigue una medalla olímpica. La idea es que copien y mejoren”, expresó.

Recordó sus comienzos, la dificultad que su familia tenía para ayudarle con los implementos pero también cómo salió adelante y encontró el apoyo de la Escuela Nacional del Deporte y de su municipio Jamundí, “todo el mundo me dice que me vaya para Cali pero no, yo de Jamundí no me voy, allá me quieren, me conocen y me ciudan”, dijo entre risas.

Entonces imaginó lo que Jamundí debe estar viviendo ahora, “me voy a quedar sin batería del celular ahora de llamar a mis papás, a mis compañeros, a Maritza, a Luz, Pedro, todo el grupo, fijo están en mi casa celebrando con banderas”, pensó.

Finalmente, paró un momento para recordar cómo comenzó el día que le ha dado su máxima gloria, “en la mañana vine hasta aquí y se veía todo lejano y ahora ya tengo mi medalla colgada. Estoy muy feliz, no tengo palabras para agradecer a Dios”, concluyó.

Yadinis también, “estamos de fiesta, el judo está de fiesta y Colombia está de fiesta”. A celebrar.

Angela Tatiana Rodríguez – As-com

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