Samuel gana a los 38 y se cuela en el duelo Contador-Nairo

Octavo triunfo en País Vasco del veterano ciclista del BMC, que sorprendió a los favoritos. Kelderman es el nuevo líder. Contador y Nairo lo probaron en la última subida a Aia.

Samuel Sánchez es un asturiano de Euskadi, o un vasco que nació en Asturias. “En la Vuelta al País Vasco es donde más disfruto; me he criado aquí como persona y ciclista”, resoplaba llorando de la emoción en la meta de Orio tras el octavo triunfo en su ronda fetiche. Nada menos que 15 veces ha corrido la Itzulia y en doce de ellas ha acabado entre los 15 primeros. Ha estado tres veces en el cajón. Si el miércoles se impuso Cummings con 35 años, Samu, a los 38, superó la dificultad en la cuarta etapa. Mikel Landa cedió el maillot amarillo, que desde mañana portará Wilco Kelderman, campeón de Holanda contra el reloj el año pasado, algo que habría que tener en cuenta en esta carrera que se resolverá el sábado bajo ese formato. Fue el acompañante de Landa el martes en el muro de Garrastatxu. El Lotto-Jumbo maniobra con discreción, en un segundo plano, tras los focos de los favoritos, pero su joven punta de lanza está en todas las fiestas y aspira a la corona final. Segundo en la general es el colombiano Henao, a cuatro segundos; Landa queda tercero a siete segundos, Contador a diez y Nairo a 14.

Samuel aplicó la misma recete que Landa en Garrastatxu. El campeón olímpico ya hizo segundo hace seis años, tras Purito, en esta zona que conoce muy bien. “Desde que llegué a BMC uno de mis objetivos era levantar las manos a título individual, ha sido de una emotividad increíble tras reencontrarme conmigo mismo y con la afición.Veía que estos últimos años estaba entre los mejores pero me faltaba rematar”. En el muro de Aia, donde casi no se puede uno levantar de la bici por lo que patina, con el pelotón roto en mil pedazos y Landa sufriendo en amarillo, Samuel trataba de engancharse al asfalto de mala manera. Con la poca fuerza que le quedaba, en la tachuela del alto de Txanka, a falta de kilómetro y medio, dio un latigazo al que no pudieron responder Contador, que previamente había probado a fugarse, ni Henao. Luego bajó como acostumbre, de forma magistral, sin dar un pedal, acoplado al cuadro de su bicicleta como una ramificación. Pasó rozando los quitamiedos, apurando cara pliegue del trazado y tomando la curva de la rotonda del puerto deportivo para saludar a la playa de Orio en primer lugar. Aguantó en los últimos 50 metros, con los tiburones comiendo espacio por detrás y levantó el monumento a un ciclista que conmueve a todos. “Cada vez cuesta más ganar y cuando lo haces, se disfruta mucho más, sabiendo que dejo la bici este año o el que viene. Hacer esto con 38 años tiene un mérito mucho mayor. Es mi carrera preferida, tras la traumática desaparición del Euskaltel esto es un sueño. Parece mentira con la experiencia que tengo me emocione”.

Fue el colofón a un movimiento muy extraño en la tercera subida a Aia, la que podía marcar el futuro de alguno de los gallos. Henao pegó un mordisco que dejó descolgado a Landa. Tras coronar, Contador tiró como un descosido y cogió al colombiano del Sky. Estaba lloviendo y el descenso era como culebrear sobre un cristal. Nairo también se enganchó y extrañamente fue Wellens el que se puso el mono de trabajo. ¿Pensaba Henao que era mejor no tirar por si el líder de la carrera Landa recomponía la figura atrás? Los tres favoritos a la txapela no se dieron ni un relevo. «Si los tres no cabalgamos unidos, aquí no juega nadie, pincho el balón», debieron de pensar. Los de atrás se juntaron en ese instante de duda se les echaron encima..

Por delante, el joven Carlos Verona se la jugó con todo el arrojo del mundo. Rozó le medio minuto de ventaja. Mate y Wellens le cogieron a falta de 2,6 kilómetros para la llegada al pueblo aguilucho de Orio. Aru y Pinot, increíble el juego que está dando el francés en esta Vuelta, hacían de puente con el pelotón. Luego salió Contador en Txanka y llegó la maniobra de Samuel, junto con Purito, que acabó encumbrando al ciclista asturiano. Todos los favoritos están en el mismo tiempo y Landa entró a ocho segundos. La etapa se revolvió antes de esa subida a Aia con con una fuga de seis ciclistas: Mate, Vicioso, Verona, Petilli, Wellens y Riblon.

Y mañana, la etapa reina, la última en línea. Una jornada por carreteras guipuzcoanas entre Orio y el Santuario de Arrate, en Eibar, con ocho altos puntuables por el camino. El último el Alto de Usartza (1a; 5,4 kms. al 8,24%), la tradicional subida a Arrate, con la cima a dos kilómetros de meta. Antes seis ascensos de Segunda y uno de Tercera. El más importante  el de Ixua (seguunda), también hacia Arrate (km.124), en este caso por Matsaria y con tramos de hasta el 15 por ciento. Después San Miguel hará más complicado el camino hacia el último ascenso. Previamente, los corredores irán pasando por el tercera Calvario y los segundas Itziar, Karabieta, Kanpazar y Asentzio.

ALFONSO HERRÁN – AS.COM

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