Phillies: llega la reconstrucción que trataron de evitar

El equipo tuvo una etapa de éxitos que se extendió hasta el año 2011, pero quisieron alargar la plantilla en vez de apostar por una renovación inevitable

Una de las cuestiones más difíciles que ha de afrontar cualquier organización deportiva es la de finiquitar una época gloriosa. Cuando una afición se acostumbra a ganar lo hace idealizando a los jugadores que les han llevado al triunfo. Sin embargo llega un día que se acaban. Ese día no suele ser visto de entrada y suele ser tomado como un resbalón puntual. Es entonces cuando aparecen los argumentos tipo ‘no se puede dudar de un campeón’, ‘éstos siempre vuelven’, ‘con todo lo que nos han dado’, etc. Pero la cruda realidad es que se ha acabado, y cuanto antes se asuma y se tomen las duras decisiones que necesita la organización, mejor.

La historia reciente de los Phillies es precisamente esa. Tras pasarse años y años y años y años perdiendo partidos a mansalva, en realidad casi durante toda su existencia, fueron capaces de amontonar una gran cantidad de talento y erigirse en una de las grandes dinastías de la Liga Nacional de la MLB. Al punto de que entre el año 2007 y el 2011 enlazaron cinco campeonatos consecutivos en su división, la Este de la Liga Nacional.

En un deporte tan igualado como el béisbol, tan dependiente de pequeñas cosas que pueden salir mal, ser tan constante en el triunfo es casi imposible.

La cima tuvo lugar en el año 2008, con la victoria en las World Series. Todo eran vino y rosas, parecía que la felicidad no tendría fin en la ciudad del amor fraternal.

Pero siempre llega el fin. Y no se quiso ver. Durante años la franquicia se negó a reconocer que había acabado una era gloriosa y que no quedaba más remedio que reconstruir.

El proceso de reconstrucción siempre es el mismo: decir adiós a viejas leyendas, incluso enfadarte con alguna por traspasarla a traición, soportar críticas de la afición y la prensa, acumular jóvenes talentosos pero sin formar, así como elecciones del draft y no gastar dinero en contratos sin sentido cuando no se aspira a ganar campeonatos.

Esta receta es dolorosa, dura, está llena de partidos perdidos y de desprecios y enfados. Pero no hay más. Hay que hacerlo.

Al fin, los Philadelphia Phillies lo han entendido. Y su afición ya lo sabe. A la fuerza ahorcan, claro, que el año pasado perdieron la friolera de 97 partidos. Pero el caso es que se han desecho de grandes nombres (y grandes contratos) y los que aparecen como mejores jugadores de la plantilla son chavales que a ver hasta donde llegan. Trataron de evitarlo, pero la reconstrucción de los Phillies es un hecho.

El detalle histórico

Los Philadelphia Phillies tienen el triste récrod de ser la franquicia deportiva profesional norteamericana con más derrotas de la historia. Es obvio que este título sólo puede estar en el mundo de la MLB, que por eso juegan 162 partidos cada temporada, pero, de la misma forma, lo que significa es que estamos ante un equipo histórico que lleva desde la fundación de la liga disputándola… y perdiendo. Cuentan con dos títulos de las World Series, 1980 y 2008, y en el siglo XXI han sido muy buenos, no obstante.

Las tres claves del equipo

1. La llegada de Maikel Franco al estrellato. Un poco tapado en la gran clase de rookies de la pasada campaña, y lastrado por una lesión que sólo le permitió jugar 80 partidos, Franco no ha tenido el reconocimiento que merece. En Philadelphia lo consideran su gran esperanza.

2. El potencial de Aaron Nola. Es triste que las dos principales claves del equipo sea que dos chavales que afrontan su segundo año se conviertan en grandes jugadores, pero al igual que Franco, Nola mostró capacidad para ser la pieza sobre la que fundar la rotación de pitchers de los Phillies.

3. Pero, esperad, que aún puede ser peor: J.P. Crawford aparece como otra tabla de salvación de Philadelphia, un shortstop llamado a ser un referente… salvo que aún ni ha debutado y que se puede pasar todo el año en las ligas menores. Lo que se llama una reconstrucción profunda.

Lo mejor

1. Maikel Franco tiene potencial para ser un gran tercera base.

2. Aaron Nola encabezará el grupo de pitchers. Se merece la confianza.

3. Nadie les va a pedir ganar partidos este año. La falta de presión debería ser positiva.

Lo peor

1. Una rotación de pitchers que fue la peor la pasada temporada y no ha mejorado.

2. La parte baja de la rotación de bateo es abismal, con muy poca pegada.

3. La franquicia está comprometida con perder partidos, así que… es lo que toca.

Pepe Rodriguez Rodriguez
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