Oakland Athletics: El equipo más interesante… en los traspasos

Con Billy Beane a los mandos todo es posible en Oakland, pero en pleno proceso de reconstrucción, y sin grandes aspiraciones, se esperan movimientos.

Billy Beane es, sin duda alguna, una de las figuras más importantes del béisbol actual. Es más, su recorrido y su filosofía al frente de los Oakland Athletics, de los que es el máximo responsable en la parcela deportiva, se ha convertido en epopeya gracias a un libreo, primero, y una película, después, llamados ‘Moneyball’ que le han elevado al estrellato. Si eso es algo justo, el convertirse en el santo y seña de una revolución que tiene más padres que él, es debatible, pero lo que es seguro es que su huella ya está escrita en la historia, y a ello contribuye, de forma notable, el hecho de estar inmortalizado por la figura de Brad Pitt.

Pero es que, además, incluso para los seguidores más profundos de este deporte, y no sólo para aquellos que vieron la película y, tangencialmente, se sienten unidos al personaje, Beane debe ser reverenciado porque ofrece aquello consustancial al espectáculo deportivo: diversión.

Ya sea por exceso o por defecto, ya sea tratando de construir desde la nada o aspirando a las World Series haciendo malabares con su presupuesto para salarios, ya sea en épocas álgidas ‘creando’ y ‘viendo’ candidatos a MVP antes de que sean imposibles de pagar, ya sea vendiendo hasta a su madre en épocas malas… con él hay show.

Ahora estamos en una de esas épocas bajas. Billy Beane lo sabe y no ha perdido ni un minuto en aplicar el plan que tiene escrito a fuego en su despacho para cuando las cosas vienen mal dadas: reconstrucción de velocidad supersónica.

Por eso se ha empeñado en traspasar a todo aquello que tenía valor en la plantilla en la búsqueda de su siguiente Josh Donaldson, por ejemplo, la clásica promesa que llega al equipo por algún veterano y acaba siendo All Star. O MVP, vaya.

El candidato este año a romper el mercado, allá por el verano, es Sonny Gray. El pitcher es la última gran estrella legítima de la plantilla y tendrá novias por doquier cuando se hayan separado los contendientes de los farsantes a mitad de campaña. Entonces comenzarán a sonar los teléfonos preguntando por el bueno de Sonny en Oakland y el que descolgará sera Billy… y todos sabemos, a estas alturas, lo que significa: movimientos, negociaciones hasta última hora, equipos que cambian en un parpadeo, y un montón de jóvenes promesas que llegan a los Ahtletics.

No todo es malo en la plantilla de Oakland este año, que conste. Con una razonable dosis de suerte podrían estar al borde del .500 de victorias, pero con eso no le llega a Beane, que siempre juega a todo o nada. Mejor para nosotros.

El detalle histórico

Los Athletics, a pesar de su actual fama de equipo pobretón y agarrado, siempre en problemas para pagar salarios a sus potenciales estrellas, es uno de los que más historia tiene en la MLB. Fueron fundados en 1901, en la ciudad de Philadelphia, donde estuvieron medio siglo antes de trasladarse a Kansas City. Su último movimiento, a Oakland, tuvo lugar en 1968. Nueve títulos de las World Series descansan en sus vitrinas, el último de los cuales se consiguió en 1989, con el inolvidable equipo de Canseco y McGwire.

Las tres claves del equipo

1. Nunca se puede descartar a los Athletics. Es cierto que el equipo muestra toda la pinta de tener un año complicado, pero en la Liga Americana eso es bastante relativo, pues la igualdad es la norma, y en Oakland la suma final suele ser mayor que la suma de las partes.

2. Josh Reddick, Stephen Vogt y la expectativa. Ambos jugadores tienen capacidad para ser pegadores de más de veinte home runs en una temporada. Los Athletics necesitarán todos y cada uno de ellos, así que es esencial que tengan una buena temporada.

3. El regreso de Sean Doolittle. El muy mal récord de Oakland la pasada temporada tuvo mucho que ver con un bullpen que quedó huérfano de su closer y se convirtió en un hazmerreir. La vuelta a la competición de Doolittle debe mejorar, de forma instantánea, ese agujero negro.

Lo mejor

1. Sonny Gray. Una verdadera estrella en un equipo que no pasa del bien en ningún aspecto.

2. Sean Doolitle, un closer que ha de dar empaque a un bullpen que no lo tuvo en 2015.

3. Va a ser un equipo divertido de seguir, ya sea en el campo o en los despachos.

Lo peor

1. La ausencia de pegadores con capacidad para decidir partidos por sí mismos.

2. El grupo de infielders deja mucho que desear, y no hay nada en el banquillo.

3. Un equipo en reconstrucción está llamado a desmoralizarse si las cosas no salen de inicio.

Pepe Rodriguez Rodriguez
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