Nadal, a la caza de Federer en una gran final contra Djokovic

Nadal se enfrenta a Djokovic por 53ª vez, octava en la final de un ‘major’. En su enésima resurrección, el balear puede sumar su 18º título de Grand Slam, a dos de Federer.
Nadal se enfrenta a Djokovic por 53ª vez, octava en la final de un ‘major’. En su enésima resurrección, el balear puede sumar su 18º título de Grand Slam, a dos de Federer.

DjokovicNadal, capítulo 53 de una de las rivalidades más grandes, espectaculares y dramáticas de la historia del tenis, la más repetida en la Era Open (desde 1968). El serbio, número uno del mundo, y el español, segundo del ranking, se enfrentan este domingo (09:30, Eurosport) en la final del Abierto de Australia, octava en Grand Slams (4-3 a favor de Nadal) y segunda en Melbourne. La anterior, en 2012, se fue a cinco sets y duró 5h:53. Quien gane reducirá distancias con Federer en la lista histórica de grandes títulos. El suizo tiene 20 y Nadal podría ponerse a solo dos si logra el 18º. Djokovic se quedaría a cinco si suma el 15º. La lucha por el trono se apretará si vence el balear. Y si el balcánico se lleva el trofeo, sumará siete y nadie habrá ganado más que él. Es el no va más se mire por donde se mire.

Solo hay dos certezas en esta incierta final, que el ganador será un treintañero por décima ocasión consecutiva y que un miembro del trío más poderoso del deporte de la raqueta ganará por novena vez seguida un Grand Slam. Desde que Federer conquistó el primero en 2003, solo ha habido cinco finales en las que no haya estado alguno de ellos. Nadal intentará poner fin a una racha de siete derrotas ante Djokovic en pista dura (la última vez que le ganó fue en el US Open de 2013), con el dato a su favor de que es el que más veces ha superado al balcánico en majors (nueve). Y de paso, mejorar su balance en finales del torneo aussie (1-3).

Nadal ha vuelto a obrar lo que parecía imposible, recuperarse de múltiples lesiones y competir mejor que nunca en una superficie que no ha dominado con la misma autoridad que la tierra. En noviembre se hacía muy difícil pensar que pudiera jugar al nivel que lo está haciendo tras una lesión de rodilla, otra abdominal y una operación en el tobillo derecho. Aunque con el de Manacor, llueve sobre mojado. Sin ir más lejos, encaró 2017 tras dos ‘annus horribilis’ y llegó al partido por título en Australia, ganó Roland Garros y el US Open. Pero lo que hecho en Melbourne hasta ahora se sale de lo normal. Llega sin perder ni un solo set y nada más ha encajado dos quiebres en seis partidos, porque su nueva mecánica de servicio ha funcionado de maravilla. De hecho, lleva dos saques directos más que Djokovic (39-37), al que supera en casi todas las estadísticas. Y solo ha pasado 12h:11 en pista, por las 11h:59 de su rival, que jugó solo un set y medio contra Nishikori en cuartos.

«Las finales con Rafa son únicas, saquen entradas», dijo Nole tras clasificarse ante Pouille. «Es el rival más importante de mi carrera», continuó. “Disfruto jugando contra él y ante Federer, y me siento afortunado porque ambos me han presionado mucho», afirmó Nadal devolviéndole las flores. Este domingo se olvidarán de los cumplidos y lucharán en un partido con aroma histórico y pinta épica. Djokovic-Nadal, capítulo 53.

Nacho Albarrán – As.com

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