Murillo: el Barça lo tenía en sus papeles desde Zubizarreta

Albert Valentí, ayudante de Zubi, lo seguía desde su época en el Granada (2013-15). Sus descubridores destacan su velocidad, personalidad y salida de balón. “Un jugador de calle, pero amueblado”, recuerda Juan Carlos Cordero.

«El interés del Barça por Jeison Murillo viene de lejos. Al Barça siempre le ha gustado…». Al otro lado del teléfono suena desde Murcia, con esa frase significativa, la voz de Juan Carlos Cordero. Ex secretario técnico de Ciudad de Murcia, Cádiz y Granada entre otros equipos, puede considerarse a Cordero el responsable principal del aterrizaje de Murillo en Europa. «Lo conocimos gracias al equipo de trabajo que en su época teníamos Udinese y Granada. “Velocidad, personalidad y salida de balón, eso fue lo primero que me impresionó de él. Tenía unas condiciones importantes y además la mirada de un futbolista listo, pillo. Y rápido. Un jugador de calle que, sin embargo, vino a Granada culturalmente formado. Muy amueblado».

Casado y con un hijo, la estabilidad fue muy importante en su adaptación. También las cesiones, en las que Cordero volvió a acertar: «Saltó de Regional Preferente al Cádiz, Segunda B, con Jose González. Y luego, marchó a Las Palmas, Segunda División, con Sergio Lobera, un técnico al que le gusta salir con el balón. Y él lo tenía». Después de ese segundo préstamo, Jeison Murillo volvió al Granada, donde dio con un técnico al que no le tembló el pulso para ponerlo como titular desde la primera jornada de Liga ante Osasuna. Fue Lucas Alcaraz, técnico de dilatadísima carrera y descubridor de otro ex barcelonista, Aleix Vidal (este en al Almería). “Murillo venía de una cesión, digamos, de perfil bajo en Las Palmas. Pero en pretemporada ya nos dimos cuenta de que tenía unas condiciones espectaculares. Velocidad, juego aéreo, contundencia, salida de balón, potencia. El único debe que tenía, y era por la edad, eran las desatenciones. Pero eso luego fue mejorando. Su rendimiento fue rotundo. Nosotros lo echamos de menos mucho las jornadas que no estuvo”.

El 12 de abril de 2014, el Granada tumbó al Barça de Tata Martino. «Murillo, como ante el Madrid, jugó un partidazo. Contra el Madrid, de hecho, lo saqué del campo cuando nos hicieron el 2-0 casi al final porque tenía tarjeta. No quería que lo expulsaran».

Aquel partido contra el Barça le confirmó a Andoni Zubizarreta, entonces director deportivo del Barça, y Albert Valentí, que estaban delante de un jugador con proyección. Cordero, descubridor entre otros de futbolistas con trayectoria grande como Brahimi o Güiza, ya supo que Murillo no duraría mucho. «Podía jugar en un grande y el traspaso al Inter lo confirmó. El Barça le vendrá incluso mejor porque se adapta mejor a sus características. Puede jugar en una defensa que tenga muchos metros a su espalda y tiene salida de balón, es capaz hasta de dividir líneas. Y aunque no sea el central más alto, también tiene juego de cabeza».

Los informes de Zubizarreta y Valentí fueron recogidos por Robert y este invierno, tal vez en el momento más inesperado, han sido rescatados del cajón por Pep Segura, Abidal y Ramon Planes que, aprovechando la oportunidad de mercado, están a punto de hacer efectivo el fichaje del colombiano por el Barça.

 

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