Macarena Sánchez, la mujer que lucha por el fútbol femenino

La futbolista argentina, al servicio de San Lorenzo, habló en exclusiva con AS Colombia sobre el proceso que adelanta en busca de fortalecer el deporte femenino.

«Un 2019 nacional, popular, democrático y feminista. QUE EL FÚTBOL FEMENINO SEA PROFESIONAL Y EL ABORTO SEA LEGAL, CARAJO», fue el deseo que expresó Macarena Sánchez en su cuenta de Twitter a menos de una hora de finalizar el 2018. Lo que no se imaginaba en ese momento era que su trino se convertiría en una sentencia, que uno de sus grandes sueños se haría realidad en cuestión de meses y que ella iba a ser la protagonista y emblema de una lucha que libran miles de jugadoras de fútbol. Que la tormenta estaba por empezar.

Apenas unos días después, el 5 de enero, fue notificada por su entrenador en el club UAI Urquiza de que sería desvinculada del plantel. Era el receso de mitad de torneo, con lo cual no podría ser fichada por otro club hasta la apertura del libro de pases del siguiente campeonato. Fue un golpe fuerte para la jugadora santafesina de 27 años, pero supo que era el momento de levantarse, reclamar y denunciar. No se iba a callar más y no iba a parar hasta conseguir que el fútbol femenino fuese profesional.

El proceso fue muy corto pero también muy intenso, su nombre estaba en todos los medios, su caso se convirtió en el símbolo de la lucha de las jugadoras y hasta la amenazaron de muerte. Ella siguió.


El 16 de marzo la AFA anunció la profesionalización del fútbol femenino en Argentina y el 12 de abril Macarena Sánchez se convirtió en la primera jugadora de su país en firmar un contrato profesional al cerrar su vínculo con San Lorenzo de Almagro. Se logró la primera victoria, pero aún falta, y más que nunca está decidida a continuar dando la pelea.

Maca, referente del movimiento por la igualdad de condiciones en el fútbol femenino de la Argentina, habló en exclusiva con AS Colombia sobre la situación de la disciplina en América Latina y en el mundo, lo que viene en este proceso, sus expectativas a futuro y mandó un mensaje a las jugadoras colombianas que libran la misma batalla.

¿Se imaginó que su reclamo particular derivaría en la profesionalización del fútbol femenino?

«Sí, me imaginé y siempre fue ese el objetivo. No pensé que iba a ser tan rápido, la verdad me sorprendió eso, se ve que la presión social fue muy grande. En cierto punto no les quedó otra que llevarlo a cabo. Desde un principio cuando tomé la decisión de iniciar con esto, siempre supe que tarde o temprano se iba a dar”.

¿Tuvo miedo en algún momento?

«Sí, tuve miedo. Siendo sincera, no duró mucho el miedo, siempre estuve bien acompañada, pero mi mamá sí se preocupó muchísimo, al otro día estaba acá. Nosotras somos de Santa Fe, a 600 kms de acá (de Buenos Aires). Se fue ella y vino mi hermana, luego vino mi papá, y así estuvieron un mes cuidándome. Ella sobre todo tuvo bastante miedo, me pidió que me fuera para Santa Fe y repensara todo lo que estaba pasando y si realmente valía la pena. Yo le dije que sí, que iba a ir, pero obviamente nunca fui, no iba a terminar con todo esto, para mí era recién el comienzo y era parte de todo lo que estaba pasando».

Además de la desigualdad de condiciones laborales, en otros lugares hay jugadoras que han denunciado maltrato, abuso sexual, manipulación de las convocatorias… ¿Cómo ve hoy el panorama del fútbol femenino en Latinoamérica?

«Estaba al tanto de esas denuncias. Ha sido intenso para toda Latinoamérica este último tiempo en el fútbol y en otras partes del mundo también. Creo que hay muchísimo material y muchas cosas que hacer, y nivel futbolístico de las jugadoras sobra, aún teniendo tantas falencias en cuanto a desarrollo desde la infancia. Es algo a destacar que en América Latina se repite mucho que no hay lugares donde, siendo nenas, podamos ir a entrenar. Lo vivimos y lo sufrimos bastante acá en Argentina. Así y todo, hay un nivel grandísimo de jugadoras y un nivel futbolístico enorme, pero nosotras necesitamos que nos ayuden a poder plasmarlo y desarrollarlo. Si no tenemos buenas condiciones, se nos hace imposible y es algo que se repite a lo largo y ancho de América Latina, se repiten las mismas falencias institucionales».

«En Chile recién vi que lograron que haya cobertura médica para todas las jugadoras. Era algo que estábamos peleando acá y ahora lo tenemos. Me parece que falta más apoyo de las federaciones, de los clubes, de los sponsors, la televisión y de la sociedad”.

¿Qué sigue ahora, después de lograr la profesionalización, para llegar al nivel de los países que son potencias?

«Hay cosas que son importantes y otras que son urgentes. Primero hay que ir a las que son urgentes. No podemos permitir que de 30 jugadoras solo 8 tengan contratos, sigue siendo excluyente y discriminador, entre las jugadoras se va a tornar un clima que no es bueno para el ambiente del fútbol. Hay jugadoras que necesitan realmente esa plata, por más que no sea algo con lo que podamos vivir. Me parece que seguir pidiendo por los contratos de las chicas que no lo tienen hoy en día es urgente y hace que no suceda lo que me pasó a mí, que te echen a mitad de torneo sin ningún tipo de denuncia, no tenemos amparo ni nada legal, los contratos no hacen solamente a la parte monetaria sino a todo lo que eso implica».

«Por otro lado, me parece importantísimo desarrollar el fútbol femenino infantil en escuelas, en los clubes, que las nenas tengan un lugar donde ir a jugar. La mayoría de las que son de mi categoría, de 25 para arriba, recién a los 15 años podemos ingresar a un club”.

¿Qué falta por parte de la FIFA y la Conmebol para ayudar al crecimiento del fútbol femenino?

«Creo que tienen grandes ideas y proyectos, sobre todo la FIFA, pero les falta tener un control sobre eso. Está bueno que desde la FIFA destinen muchísima plata para el desarrollo del fútbol femenino, pero les falta ir a los clubes y controlar si realmente esa plata está destinada para eso. Nos ha pasado en Argentina que nos mandan plata y el fútbol no tiene un avance. Es un gran problema que tienen tanto FIFA como Conmebol. Por otro lado, sería bueno que desde la Conmebol, la Copa Libertadores se empiece a desarrollar más, que no sean solo dos semanas para decir «tenemos Copa Libertadores femenina» y mandamos a dos equipos y juegan cada 48 horas, eso para mí es impresentable, es horrible”.

¿Cómo ve los movimientos por el fútbol femenino en otros lugares?

«Por más de que se trate del mejor equipo del mundo como USA, o lo que es Noruega, creo que el problema sigue siendo el mismo: el machismo y el patriarcado y el pensamiento cultural que lleva la sociedad en torno a las mujeres, y más en torno a las jugadoras de fútbol. El problema está ahí, no hay que hacer tanto análisis para saber a dónde hay que apuntar. El problema es cultural. Me parece excelente que reclamen y me encanta que una jugadora, siendo la mejor del mundo (Ada Hegerberg) y perdiendo un montón no yendo al Mundial, se plante y reclame por lo que les corresponde. Igual las jugadoras de USA. Son un ejemplo a ese nivel, donde ya tienen un montón de cosas realizadas y ganadas”.

¿Quién es su referente?

«Florencia Bonsegundo, que es jugadora de la selección argentina, compartí plantel con ella 4 o 5 años en UAI, y para mí es una de las mejores del mundo y la mejor de Argentina. Es increíble el nivel futbolístico que tiene y cómo se dedica al deporte y ama lo que hace. Tiene unos valores tremendos y fue capitana muchos años en UAI”.

¿Es consciente de que ahora usted es la referente de muchas? ¿Cómo toma eso?

«Lo asumí. No me gustaba al principio, pero me pusieron ese título de referente. Es bastante pesado para mí llevar todo eso, pero lo tomo con tranquilidad por el momento y entiendo la necesidad de que haya una persona que hable por todas, ya que nunca había sucedido en el ambiente del fútbol argentino y me tocó a mí por una desgracia personal, pero creo que es bueno que se sientan identificados con lo que yo digo y con lo que estoy haciendo porque considero que es lo mejor para el fútbol femenino”.

Cuando se retire como jugadora, ¿desde qué lugar seguiría trabajando por el fútbol femenino?

«Seguramente siga ligada y siga en el ambiente, no sé si como entrenadora, o en un club… me parece que no me veo en ese lugar, me veo en un fútbol más social, como lo que hace Mónica Santino, de ir a la Villa 31 y dar clases ahí, ayudar a mujeres que no solo tienen problemas en el fútbol sino en su vida cotidiana y sacarlas un poco de esa vida y mostrarles que hay otras posibilidades y que se puede”.

¿Qué les diría a las jugadoras colombianas que continúan en la lucha por el reconocimiento de sus derechos?

«Primero, agradecerles y hacerles saber toda mi admiración porque no es fácil hacer el tipo de denuncias que ellas hicieron, eso sucede mucho acá en Argentina y también se tapan las denuncias de abuso o acoso, me parece que fueron muy valientes. Por otro lado, seguir peleando por lo que falta; nosotras las jugadoras de fútbol de todo el mundo sabemos lo que es pelear y lo que es remar contra corriente todos los días. Es importante que no solo tengamos constancia en los entrenamientos y en el fútbol para lograr cosas deportivas, campeonatos o premios, sino también la constancia de pelear por estas cosas, que lo que sucede afuera de la cancha es igual o más importante de lo que sucede adentro. Decirles que cuenten conmigo y con todas las jugadoras de Argentina, que al fin y al cabo es la misma pelea y estamos todas unidas».

María Fernanda Millán 

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