Lou Gehrig era el hombre de hierro

El que fuera primera base de los Yankees y para muchos el mejor de la historia en ese puesto, sólo pudo ser derrotado por una terrible enfermedad.

En 1899 una joven de 18 años llamada Christina llegó a Estados Unidos procedente de Alemania. Un año más tarde contrajo matrimonio con Heinrich Gehrig, un metalúrgico de 33 años. La pareja tuvo 4 hijos de los que sólo sobrevivió uno, Heinrich Ludwing, al que americanizaron el nombre pasando a ser Henry Louis Gehrig. La familia era muy humilde por la dificultad del padre de retener algún trabajo, lo que provocó que Christina mantuviera a la familia trabajando de criada, cocinera y haciéndose cargo de una lavandería. Su madre se preocupaba tanto por el chico que al terminar el octavo curso insistió en que continuara estudiando, así que el chico se inscribió en la Escuela Superior de Comercio. Debido a que era un muchacho con mucha destreza para los deportes, en Comercio formó parte del equipo de football y de béisbol. Con estos últimos incluso llamó la atención en un partido en Wrigley Field. Tras sus estudios de comercio, logró una beca de la universidad de Columbia, en la que también formó parte de ambos equipos.

En un partido de béisbol de su universidad había un ojeador de los Giants y otro de los Yankees y su actuación fue tan impresionante, logrando dos home run, que el observador de los del Bronx le dijo a su gerente “creo que acabo de ver a otro Babe Ruth”. Henry no quería saber nada de los Giants porque por jugar con ellos un partido casi se queda sin beca, así que la decisión no ofrecía dudas, firmó por los Yankees por 2000 dólares por lo que quedaba de temporada, más 1500 de bono por la firma, un dineral para una familia de tan escasos recursos como la suya. Henry Luis Gehrig no terminó arquitectura pero diseñó una carrera fabulosa.

En 1923 Gehrig se incorporó a la plantilla de los Yankees. Su forma de ser difería mucho de la de algunos compañeros. Él jamás hizo novillos en clase y, a pesar de su apuesta presencia y la calidez de la sonrisa que mostraba en las fotos, era distante y reservado y aunque establecía solidas amistades, necesitaba tiempo. En sus dos primeros años con la franquicia neoyorquina no participó mucho, pero el 1 de junio de 1925 Wally Pipp, el hombre que ocupaba la primera base desde 1915, tenía dolor de cabeza. El entrenador le aconsejó que se tomara un día de descanso y colocó a Lou Gehrig en esa posición, lugar que ocupó durante 2130 partidos seguidos, récord vigente durante 56 años.

Con Ruth, que llevaba el número 3, y Gehrig, que vestía el 4 por ser el cuarto en el turno de bateo, los Yankees se instalaron en el éxito. El mejor equipo de la historia para muchos expertos, los Yankees de 1927, tuvieron en Gehrig al MVP de la liga Americana y a la franquicia campeona del mundo. Desde la primera base, Gehrig logró ser elegido siete veces para el partido de las estrellas, seis anillos de campeón del mundo, dos veces jugador más valioso de la Liga Americana y la Triple Corona en 1934 (mejor media de bateo, más home runs y más carreras impulsadas). Otra gesta majestuosa la realizó el 3 de junio de 1932 contra los Philadelphia Athletics mandando cuatro veces la bola a la grada.

Gehrig era el Hombre de Hierro, siempre jugaba a pesar de las numerosas lesiones que tuvo, fracturas de dedos incluidas. Sin embargo, en el entrenamiento de primavera de 1939 no se le vio con la fortaleza que de costumbre. El 30 de abril de ese año jugó con dolores en la espalda y el 2 de mayo, en el campo de los Detroit Tigers, Gehrig llevaba como capitán la alineación en la que, por primera vez en 2130 partidos, no aparecía como titular. Los dolores los achacaba a una gripe mal curada pero la realidad resultó ser más cruel.

El gran Lou Gehrig estaba afectado por la esclerosis lateral amiotrófica. Sólo una grave enfermedad pudo con el hombre de hierro. El 4 de julio los Yankees le homenajearon y Gehrig pronunció un emotivo discurso en el que afirmó sentirse el hombre más afortunado de la tierra. Babe Ruth se acercó a él y se fundieron en un emotivo abrazo que eliminó las diferencias entre ambos. El 2 de junio de 1941, Lou Gehrig fallecía a la temprana edad de 37 años.

Hay personas que trascienden su profesión y quedan en el imaginario popular. Pocos podrían pensar que aquel niño de familia humilde que nadaba en el Hudson iba a tener su rostro en una placa en el Yankee Stadium, su número retirado e incluso se puso su nombre a la enfermedad que sufrió. La ELA es conocida como la “enfermedad de Gehrig” en Estados Unidos.

Iron Man, además de un superhéroe, fue un fabuloso primera base, tanto que es de esos pocos elegidos de los que se puede afirmar que cambiaron el pasatiempo nacional.

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