Los pitchers siguen dominando el mercado de la MLB

Un error habitual que suele cometer el aficionado que se acerca por primera vez a este deporte es fijarse en el bateador y no tanto en el pitcher.

Hay muchos aficionados que se acercan por primera vez al mundo del béisbol con la idea de ver a los grandes bateadores golpear una y otra vez la pelota mandándola a la grada o, a veces, sacándola del estadio. No se les puede reprochar ya que en la mayoría de las veces es lo que aparece en las pantallas de las televisiones generalistas cuando se habla de este deporte. Sin embargo sería conveniente que desde el principio alguien les dijera que la figura más importante del pasatiempo nacional americano no es el bateador sino el lanzador o pitcher, los deportistas mejor pagados y auténticos dominadores de la agencia libre.

Siempre se ha dicho que el béisbol es un deporte en el que el objetivo no es que el bateador pueda golpear una bola sino que lo que se busca es engañarle para que no lo haga. Pocos deportes, si es que hay alguno, muestran unas estadísticas en las que sus mejores jugadores sólo puedan presumir de tener un 30% de acierto, y eso si hablamos de los ases del bate, porque la mayoría tan sólo pueden soñar con alcanzar esa cifra. ¿Y quién tiene la culpa de esto? Los pitcher, los auténticos y genuinos reyes de la pelota base.

Prueba de ello es que en cuanto acaba la temporada y los equipos se lanzan a la contratación de los agentes libres que están en el mercado, los más cotizados y los que suelen conseguir los contratos más suculentos son los lanzadores. Es más, si le echamos un vistazo al ranking de los jugadores de béisbol mejor pagados de la MLBpara la temporada 2016 veremos que de los 11 que encabezan la lista hay 7 lanzadores:

1- Clayton Kershaw (Los Angeles Dodgers), $33.000.000

2- Zack Greinke (Arizona Diamondbacks), $31.799.030

3- David Price (Boston Red Sox), $30.000.000

5- Justin Verlander (Detroit Tigers), $28.000.000

7- Félix Hernández (Seattle Mariners), $25.857.143

9- Jon Lester (Chicago Cubs), $25.000.000

11- C.C. Sabathia (New York Yankees), $25.000.000

A esta lista deberíamos de añadir ya al pitcher de los Washington Nationals Stephen Strasburg, que acaba de firmar una ampliación de su contrato por siete años a razón de $25.000.000 por temporada, y también podría haber seguido en ella Cliff Lee, lanzador de los Philadelphia Philies ($25.000.000 de salario en 2015) si no fuera porque debido a una grave lesión en su codo lleva casi dos años sin jugar y sus posibilidades de regresar a lo grande son cada vez más escasas. De hecho los Philadelphia Phillies decidieron la temporada pasada rescindir su contrato y desde entonces está en la nómina de agentes libres a la espera de que algún equipo confíe en que su recuperación sea total para decidir si volver al montículo en esta temporada o retirarse.

Hay otros jugadores también muy bien pagados, como el caso de Cole Hamels (Texas Rangers, $22.500.000), Max Scherzer (Washington Nationals, 22.000.000), Masahiro Tanaka (New York Yankees, $22.000.000), James Shields (San Diego Padres, $21.000.000), Rick Porcello (Boston Red Sox, 20.125.00), Adam Wainwright (Saint Louis Cardinals, $19.500.00), John Lackey (Chicago Cubs, $16.000.000) o Johnny Cueto (San Francisco Giants, $15.000.000). De todas formas sería bueno destacar el hecho de que las normas que rigen la MLB hacen que otros muchos grandes lanzadores no estén aún junto a este grupo de elegidos, no porque sean de peor calidad, sino porque debido a su juventud aún no están en condiciones de optar a salarios multimillonarios y deben de conformarse con el contrato firmado en su día con su club, que muchas veces ronda tan solo los 500.000 dólares USA, el salario mínimo establecido para cualquier jugador de las grandes ligas. Cierto es que para evitar casos de claro abuso está el arbitraje salarial al que los clubes se ven obligados a acudir en una determinada fecha del contrato y que analiza si lo que está pagando al jugador está de acuerdo con su rendimiento o si se pacta una mejora del mismo. Y a ese arbitraje salarial se encaminan a corto plazo grandes joyas del montículo como Jake Arrieta (Chicago Cubs, $10.000.000), Chris Sale (Chicago White Sox, $9.150.000), Matt Harvey (New York Mets, $4.325.00), y sobre todo Jacob deGrom y Noah Syndergaard, ambos jugadores de los New York Mets y cuyo salario apenas supera el mínimo establecido. Todos ellos sin duda verán muy mejorados sus contratos por parte de sus clubes con un contrato no estratosférico (esos se consiguen cuando uno es agente libre) pero si con siete ceros a la derecha.

Mariano Rivera fue uno el closer mejor pagado en su época con los Yankees.

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Mariano Rivera fue uno el closer mejor pagado en su época con los Yankees. DANNY MOLOSHOK (REUTERS)

No hay que olvidar a los lanzadores relevo, que no suelen captar tanta atención mediática pero que son tan importantes como los titulares a la hora de conseguir victorias. En el recuerdo permanece el panameño Mariano Rivera, retirado en 2013 y que fue el closer o cerrador de los New York Yankees durante 18 temporadas consecutivas y cuyo salario era de 15.000.000 de dólares anuales. Nada mal para un jugador que sólo lanzaba la última entrada de un partido y eso si su equipo lo iba ganando, para que veamos lo importante que es para un equipo tener a un lanzador eficaz y capaz de «cerrar» esa victoria e impedir que el equipo contrario pueda remontar en el último momento.

El pasado año los Kansas City Royals cimentaron parte de su éxito en el bullpen, que para los neófitos aclaramos que es como se denomina al grupo de pitcherrelevistas, de ahí que haya equipos a los que no les importe invertir grandes cantidades de dinero en este tipo de lanzadores. Entre ellos podemos destacar aDavid Robertson (Chicago White Sox, $11.000.000), Craig Kimbrel (Boston Red Sox, $11.000.000), Jonathan Papelbon (Washington Nationals, $10.900.000), Kenley Jansen (Los Angeles Dodgers, $10.650.000), Mark Melancon (Pittsburgh Pirates, $9.650.000) o Aroldis Chapman (New York Yankees, $9.450.000), jugadores que cobran salarios realmente altos y, en algunos casos, superiores a lo que reciben alguno de los ases titulares en sus equipos, como Arrieta o Sale.

Así que a partir de ahora cuando veáis un partido de béisbol no os fijéis solo en los bateadores ni estéis tan pendientes de sus hazañas sino que os aconsejo que os fijéis más en los pitcher, que disfrutéis con su batería de engaños con los que tratan de forzar el error del bateador, que os deleitéis con los efectos que le dan a la bola y que no veáis la eliminación del atacante como un error del jugador sino como un acierto pleno del lanzador, que ha conseguido llevar a cabo lo principal de este deporte, que no es otra cosa que eliminar al rival.

Eduardo de Paz – as.com

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