La fuerza del deporte une a las dos Coreas en el desfile

La emoción inundó el estadio cuando un deportista de cada país portó la bandera con la península de Corea. Representantes del Norte, en la grada.

El mundo se detuvo un momento, otra vez, por la fuerza del deporte. La que unió a las dos Coreas, países hermanos separados desde 1948, para desfilar juntas en Pyeongchang. No es una solución, pero sí un primer paso. El público en pie. La emoción al límite. Un deportista del Sur y otro del Norte ondeando una bandera común, blanca y con el contorno de la península de Corea. Sin fronteras. Calor a dos grados bajo cero.

“El gran poder del deporte lo representa el desfile conjunto de hoy. Unidos en nuestra diversidad somos mucho más fuertes. Hace dos años, con el primer equipo de refugiados en Río, mandamos un mensaje de esperanza el mundo. Hoy, con la marcha conjunta, los coreanos mandan otro mensaje poderoso de paz”, solemnizó Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional, en su discurso con la delegación unida a su espalda. 

La canción tradicional Arirang, que ya en otros eventos sustituyó a los himnos, había paso a la marcha de los dos países en último lugar. En el palco y entre las 35.000 personas, el presidente de los anfitriones, Moon Jae-in, y la hermana de Kim Jong-un, líder supremo del Norte, Kim Yo-jong. Y también el vicepresidente de Donald Trump, Mike Pence. Los dos países no desfilaban en una misma delegación desde hace doce años, en Turín 2006. Antes, ya lo habían hecho en los Juegos de Verano de Sydney 2000 y Atenas 2004.

Corea del Norte ha desplazado a 22 deportistas, y 15 de ellos son jugadoras de hockey del equipo unificado. No todo han sido parabienes. También se han producido protestas en Corea del Sur contra el acuerdo. Pero el mensaje de Pyeongchang es poderoso. Y llega desde el deporte.

Jesús Mínguez

Jesús Mínguez – As.com

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