Cayetano Cornet: “La peor villa de las siete que he conocido”

Cayetano Cornet, jefe de la expedición española, habla desde Río de Janeiro. “Se asume que la villa no llegará en las condiciones óptimas”.

En casi todos los Juegos, los primeros en llegar a la villa tienen que sufrir detalles inacabados, desperfectos… Pero la de Río es la que está en peores condiciones de las que he conocido”. Así confirma Cayetano Cornet, jefe de la delegación española en sus séptimos Juegos (desde Atenas 2004 entre verano e invierno), lo que hasta 11 delegaciones han ido denunciando desde que se inaugurara la villa el pasado domingo. Algunas, como Australia, Argentina o Suecia, han tomado la decisión de llevar a sus delegaciones a hoteles cercanos.

Las quejas van desde baños bloqueados, tuberías que gotean, cables de electricidad al descubierto, suciedad… “Lo que nos hemos encontrado no es algo puntual y da la sensación de que con la llegada del grueso de los participantes podrían ir surgiendo más cosas”, se sincera Cornet.

No le falta razón porque exactamente eso es lo que ha sucedido. A medida que han llegado las primeras avanzadillas, los problemas han ido saliendo a la luz. “Es verdad que algunos edificios parece que están mejor y otros peor (hay 31 en total en la villa). Nosotros teníamos el número 27 y algunos apartamentos en el 28. Estos últimos están en mejores condiciones y ahí hemos alojado a los pocos miembros de nuestra delegación que han venido hasta ahora”.

Ayer apenas eran nueve españoles en la villa y se esperan a pocos más hasta el viernes, fecha en la que viaja el primer grueso de una delegación española que alcanzará las 517 personas (entre deportistas y oficiales). Entre los que ya están, cinco miembros del equipo de tiro: tres tiradores (Sonia Franquet, Fátima Gálvez y Jorge Llames) junto con el técnico Isidro Lorenzo y el jefe de equipo, Daniel Mon. “Es verdad que hemos encontrado problemas como el agua caliente en la ducha o enchufes que no funcionan. Creo que el COE ha velado para que fuese habitable. Pienso que hemos tenido más suerte que otras delegaciones”, explica Mon.

Mensaje. Si delegaciones como Australia, Argentina o Suecia se han negado a alojarse, otras se han quedado sufriendo las incomodidades. “Por favor, arreglen mi inodoro, gracias”, dejó escrito en la pared de su habitación un miembro del equipo keniano. También los primeros deportistas bielorrusos han tenido que sufrir problemas con el alcantarillado o el agua caliente. “Hay que asumir que los edificios ya no van a estar en una condición óptima, sí habitable”, avisa Cornet.

Solución. Y en esas están los organizadores, intentando evitar (o paliar) el ridículo internacional. “Después de hacer llegar nuestras quejas, se han presentado tres equipos de funcionarios en nuestro edificio para ir arreglando cada desperfecto. Mi función ahora es estar muy encima de ellos para que, al menos las cosas básicas, se arreglen antes del viernes. De las estéticas nos olvidamos”, explica Cornet. El comité organizador se emplea con celeridad con el objetivo de evitar una situación caótica como la que significaría que buena parte de los 17.000 deportistas (a última hora de ayer ya habían llegado 2.400 personas, incluidos 600 atletas de 120 países) se tuvieran que hospedar fuera de la villa.

La primera medida que se anunció fue la contratación de más de 500 funcionarios para intentar dejar listo el complejo y ayer se publicaba un comunicado asegurando que “21 de los 31 edificios están completos, comprobados y operativos”.

Mejoras que han confirmado algunas de las delegaciones más críticas, como la australiana. “Se están logrando progresos”, confirmaba Kitty Chiller, jefa de la expedición aussie. El jefe español también es positivo y espera que el viernes todos los componentes de la delegación española “puedan quedarse en la villa”, pero admite que habrá que tener “mucha paciencia”. Todo, a nueve días de la ceremonia inaugural…

“¡Esto es tremendo! Aquí hay un policía en cada esquina”

“Me puedo asomar por la ventana de la habitación en la villa y veo policía. Te los vas encontrando en cada esquina, es tremendo”, cuenta Daniel Mon, jefe del equipo olímpico de tiro, desde Río de Janeiro. Los tiradores españoles han sido los primeros en llegar a Río y la preocupación por la seguridad ha sido uno de los temas que más ha llamado la atención, aunque se reconoce que “da sensación de seguridad”.

Desde el gobierno brasileño se insiste en ello. Se ha desplegado un dispositivo especial en Río durante los Juegos, donde las fuerzas del orden serán reforzadas por 22.000 militares. Pero no ayudan noticias como la de dos policías detenidos en relación al secuestro de un luchador de jiu-jitsu (disciplina no olímpica) neozelandés, que denunció cómo dos personas de uniforme le raptaron y le extorsionaron. ­

Juanma Leiva

Juanma Leiva – AS.com

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