Carlos Bejarano: «Me decían ‘BejaDios’, ahora soy ‘Bejamocho'»

El arquero no desmaya frente a las críticas de los simpatizantes del equipo, por el contrario, bromea y grafica las desproporciones.

Los esfuerzos de Carlos Bejarano por evitar la caída de su arco no han logrado lo esperado. Los ‘escarlatas’ recibieron de a un gol en los cuatro partidos que disputaron tras el inicio de la Liga, y en el más reciente frente al Junior, el golero chocoano, pese a la anotación de Fabián Sambueza que les dio la victoria a los ‘Tiburones’sobresalió al contener tres situaciones claras para haber ampliado la cuenta. El cuidapalos, al igual que sus compañeros, fue despedido con un cerrado aplauso por parte de sus aficionados, consecuentes tras el esfuerzo de los del ‘Pecoso’ Castro.

Bejarano (Quibdó, 29 de enero de 1985) es uno de los dos vigentes en el América con relación al grupo que logró el ascenso en 2016 -el otro es Jonny Mosquera-. Desde su arribo, un año antes de la libración de la B, ha sido mirado con recelo. Llegó a ser el tercero, por detrás de ‘Neco’ Martínez y de ‘Pluto’ Meses; inició la temporada pasada como suplente de Neto Volpi; ha sido víctima de amenazas y constantes afrentas, sin embargo, siempre da la cara y se muestra inalterable. Este miércoles (7:00 p.m.) en el debut de los rojos en Copa Águila, en el Pascual contra Universitario de Popayán, el cuidapalos cederá su lugar a su suplente Arled Cadavid.

Equilibrio: “Difícilmente uno le puede gustar a todos. A mí no me preocupa callarle la boca a alguien, aquí lo más importante es corregir en lo personal y en lo colectivo, y mejorar. A medida que van pasando los partidos nos tomamos mucha más confianza. Hoy no soy el mejor, ni cuando perdamos soy el peor”.

Se queda con lo positivo: “Desde que estamos aquí, siempre hemos luchado y dejado el alma y la vida por esta camiseta, independiente de las críticas. De todo eso se aprende, se saca lo mejor y lo malo lo deja a un lado. Hay que ser fuerte. La hinchada aquí es bastante exigente y siempre quiere resultados positivos.Esperemos que las cosas sigan saliendo bastante bien”.

Del cielo al suelo: “Nunca miro las redes sociales, ni para bien ni para mal, porque hoy te suben y mañana te bajan y te pisotean. Me decían ‘BejaDios’ y ahora me dicen ‘Bejamocho’. Son cosas que uno aprende no solo de los hinchas sino del fútbol. Así a uno le vaya bien, siempre te van a ver algo malo, pero si hay algo claro es que por esta camiseta he dejado la vida y el alma”.

La última caída: “Frente a Junior, luchamos hasta el final y los sometimos durante todo el segundo tiempo. No entró la pelota. Nos ganó la ansiedad en la parte final. Es triste no haberle podido dar esa alegría a una hinchada que nos apoyó. La invitación es a que sigan creyendo en el trabajo del cuerpo técnico, y ojalá el sábado contra el Tolima volvamos a tener 30.000 personas en el Pascual”.

Héctor Fabio Grueso – As.com

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